
A esta musa se la podría calificar de La Exhuberancia en carne y alma. Bueno, en alma la verdad es que no lo sé, pero en obviedades corporales sería redundante alabarla. Pero, aunque no me creáis, sólo hace falta hacer un ejercicio muy sencillo para darnos cuenta de que su verdadero sex appeal no está allí donde se nos irían los ojos a bote pronto en un 90% de los casos: simplemente, coger la barra lateral para subir y bajar por la pantalla y dejarla en el punto en que se le quede tapada la cara. Ok, sí, por supuesto que sólo viéndola así resulta muy apetecible sexualmente; pero es cuando subimos la barra y le vemos esa mirada desafiante que, al menos para mí, se me convierte en absolutamente irresistible. La naturaleza a veces es maravillosa...