dilluns, 5 de juliol de 2010

Copernicana




Una de las cosas más interesantes de las musas es el momento o la manera en que se te presentan. Nunca cuando las esperas, esa es norma fundamental. Y a veces también rompen esa norma, para ser todavía más inesperadas. Sea por humildad, por falsa modestia, o porqué las musas también son coquetas y les gusta hacerse de rogar, a algunas hay que pegarles un pequeño empujoncito para mostrarse en todo su esplendor. Y hacer las cosas entre dos también tiene su punto de gracia. Aunque en realidad sepas perfectamente que tu sólo te has limitado a ponerle el espejo delante y disfrutar mientras la observas furtivamente...



Love is Touch

Esperarte.
Con la ropa interior rozándoseme
los encajes de los sueños.
Y la brisa, alimentando
los poros que se erigen
en ejércitos de huracanes
que me elevan.

Descendiendo.
Al compás debussiano con carácter
de blastocisto en mutagénesis.
Y convertirme en difonista
de la vida que me tramita
a chorros el viaje
que significa palparme,

la humedad del cono alcalino
de profundidad aún no determinada.
Jack Costeau en travesía
hacia los abismos de la médula
que se deposita en el fondo
de todas las veces
en las que aquí no te acuestas.




...o quizás, si esta musa escogió a mi MUSA, que tantas veces aquí no se acostó, será que en realidad esto es un juego a medias. Y llegados a este punto, ya no tengo muy claro quién está retratando a quién...


2 comentaris:

Mario ha dit...

No necesito musa... sólo necesito como dice mi musa, disciplina... ponerme a escribir como un loco, dejar de soñar y materializar, compactar sueños y pesadillas, deseos por cumplir y etcéteras varios.
Hasta que me encuentro en una casa como esta. Imágenes, letras, músicas, títulos, musas. En fin, la adoptaré como casa musa...

Un placer.

Mario

dEsoRdeN ha dit...

Bienvenido, Mario, y ponte cómodo. Barra libre para mentes despiertas y almas inquietas...