dimecres, 31 d’octubre de 2012

Sonya Aurora




Tu exótica belleza llevaba loquitas a nuestras ya de por sí revolucionadas hormonas post-adolescentes. Tus canciones nos acompañaron muchos días y muchas noches de aprendizaje vital. En tus conciertos era casi imposible apartar la vista de tu pequeña y estilizada figura, y de tu piel de aspecto ultrasuave que todos soñábamos acariciar. Y, muchísimos años después, hoy me he preguntado qué habrá sido de ti...