divendres, 19 d’octubre de 2012

Sylvia




Quizás fue por tu apariencia frágil; quizás por tu exotismo; quizás por tu sex-appeal; quizás por esos pechos tan perfectamente erotizantes; o quizás, simplemente, porqué en aquél 1974 en que ni habíamos nacido, éste era un país de profunda represión sexual y global. Fuese por lo que fuese, te convertiste en icono y oscuro objeto de deseo. Y hoy te has apagado del todo. Bedankt voor de genoegens die en rust in vrede...